EL DÍA “E”: ENTRE LA OBLIGATORIEDAD Y LAS AGENCIAS DEL MAGISTERIO. UN ACERCAMIENTO

EL DÍA “E”: ENTRE LA OBLIGATORIEDAD Y LAS AGENCIAS DEL MAGISTERIO. UN ACERCAMIENTO
Andrés Felipe Amaya S.
A partir del año 2015, la entonces Ministra de Educación Gina Parody estableció el denominado Día E. Desde el órgano rector de la educación en Colombia, esta jornada se presenta como una oportunidad para las Instituciones Educativas de mejorar sus resultados académicos e institucionales y, de esta manera, acercarse a la tan alabada “calidad educativa”.
Para acercarse a la excelencia, un grupo de expertos diseñó el indicador conocido ISCE Índice Sintético de Calidad de la Educación, el cual presenta una serie de variables que otorgan un puntaje a cada una de las Instituciones Educativas del país. Según el MEN, este Índice posibilita la construcción de un escenario de excelencia educativa, en el marco de la política de la actual administración presidencial de hacer de Colombia “la más educada” en el año 2025.
Podría advertirse, sin embargo, que tan loables objetivos no son más que estrategias de orden coyuntural y mediático. Coyuntural en la medida en que éstas no responden a una política pública educativa para la educación básica y media; mediático, porque, aunque se hable de hacer de nuestro país el más educado de América Latina, las acciones por parte del Estado son contrarias a este bien intencionado propósito. Recuérdese, entre otras cosas, la poca inversión en Ciencia y Tecnología, el desfinanciamiento progresivo a la educación superior pública, los pésimos salarios de los docentes del sector estatal, entre otros factores[1].
Sin embargo, muchos maestros han opuesto resistencia a la realización de esta jornada en sus instituciones. Reivindican su derecho a la autonomía escolar, consagrada en las leyes nacionales, así como la crítica a la reducción de la educación a una serie de indicadores de orden estadístico que, desde su lectura, reducen la complejidad del acto educativo a la consecución de mejores resultados que garanticen la consecución de recursos asignados a cada institución.
Las formas de agenciar estas resistencias son el objetivo principal de esta investigación. Para ello, se tendrá en cuenta la realización de esta actividad en dos Instituciones de Educación Distrital de la ciudad de Bogotá, a saber, la IED María Cano y la IED Manuel Ayala de Gaitán La elección de estas instituciones no es fortuita, la primera de las Instituciones fue escogida porque quien escribe estas líneas se desempeña como docente de aula. La segunda, por la posibilidad de establecer contacto con algunos de los docentes que laboran allí, por medio de conversaciones informales y entrevistas.
Para la presentación de los resultados de este ejercicio investigativo se tendrá en cuenta la siguiente estructura. En primer momento, presento algunas reflexiones de orden metodológico y epistemológico que guiaron la presente apuesta investigativa. Seguidamente, abordo de manera crítica la noción de calidad educativa, la cual se ha presentado como la solución a todos los problemas educativos actuales. En tercer momento presento, grosso modo, el Índice Sintético de Calidad Educativa ISCE y señalo alguna de sus limitaciones para “medir” los procesos educativos adelantados en las aulas escolares. Las agencias y resistencias del magisterio son expuestas en el cuarto apartado. Por último, presento algunas consideraciones, tanto personales como académicas que deja este trabajo. Como todo trabajo académico, este trabajo fue posible por el aporte tanto de quienes me brindaron su valioso tiempo para hablar sobre este tema, así como por colegas con los que de manera informal compartimos estas preocupaciones. Si bien este trabajo es nutrido por todos ellos, todas las limitaciones que subyacen a él son de mi entera responsabilidad.
1.       Algunas precisiones metodológicas y epistemológicas.
Uno de los asuntos más importantes y complejos de un ejercicio investigativo lo constituye su metodología. La pregunta eterna por el cómo ha desatado un amplio debate entre corrientes epistemológicas las cuales buscan posicionar, desde su perspectiva, algunos de los métodos que consideran más adecuados para la consecución de los propósitos investigativos.
Para la presente apuesta de indagación, se tendrán en cuenta metodologías provistas por los enfoques cualitativos, a saber, entrevistas semiestructuradas e investigación participante. Sin embargo, aclaro, que la no elección de metodologías cuantitativas no responde a un rechazo frontal a éstas. Por el contrario, señalo la importancia de estas perspectivas metodológicas en la investigación social, las cuales posibilitan ampliar los marcos de comprensión de los problemas sociales. Empero, la información estadística sería poco relevante para los modestos propósitos originales de esta iniciativa.
A nivel epistemológico, me ubico dentro del escenario propuesto por Max Weber en su Sociología Comprensiva. La clásica definición de sociología brindada por este pensador alemán, que señala que esta “una ciencia que pretende comprender, interpretándola, la acción social, para de esa manera explicarla causalmente en su desarrollo y efectos” (Weber, 2012: 5), nos ubica en el plano de intentar comprender la manera en la que los individuos y grupos humanos recrean acciones sociales según una serie de coordenadas sociales que otorgan sentidos a las mismas. Así, otorgamos importancia al grado de agencia de los sujetos y los colectivos sociales, en contravía de lecturas teóricas que eclipsan el actuar humano exclusivamente a factores de orden estructural, principalmente en el plano económico.
Además de los planteamientos weberianos, el trabajo se nutrirá de los planteamientos epistemológicos brindados a lo largo del seminario. No se trata, por supuesto, de caer en un eclecticismo vacuo propio del pensamiento posmoderno. La complejidad de los fenómenos sociales exige una lectura desde múltiples perspectivas, la cual es imposible abordar sólo desde un enfoque teórico.
2.       La “calidad de la educación”: una noción cuestionable.
En los últimos años ha ganado un importante espacio en la opinión pública los conocidos “rankings universitarios”. La construcción de estos meta-indicadores resulta de la creación de una serie de variables que, según este diseño, determinan la “calidad de la educación superior”. Entre algunas de las variables más tenidas en cuenta se encuentran el número de profesores con formación doctoral, las revistas indexadas, el número de patentes, grupos de investigación reconocidos, entre otros.
A nivel de educación básica y media la situación no es muy distinta. Como no se cuenta con el nivel de detalle de las estadísticas en relación con la educación superior, se toma como referente los resultados obtenidos por las Instituciones Educativas en las pruebas de Estado Saber. Así, los colegios son “rankeados” según el desempeño de sus estudiantes en este tipo de pruebas estandarizadas.
La discusión, por supuesto, es compleja en relación con este tipo de evaluaciones masivas. Si bien se hace urgente hacer balances del estado actual de la educación en nuestro país, por lo que podría pensarse que estas pruebas representan una radiografía de esta situación, quedan las críticas provenientes a este sistema de evaluación que, al ser masivas, reducen la diversidad y los múltiples proyectos educativos liderados por
en distintas regiones del país, y que poco tienen que ver con un “alistamiento” de los estudiantes para la presentación de los exámenes.
La reducción del acto educativo a los resultados de las pruebas estatales ha estado aparejada con el posicionamiento de un término, muy en boga en nuestro tiempo, como lo es el de calidad educativa. El término proviene de las lógicas empresariales y mercantiles propias de la globalización económica en curso, la cual impuso a la educación una forma de gestión aplicada a las empresas. De tal manera, no sorprende que muchos de Instituciones Escolares, particularmente de carácter privado, estén encaminadas más que a un proceso educativo, a la consecución de certificaciones ISO y otras por el estilo[2].
Hecho este breve bosquejo, reflexiono pertinente replantear el término de calidad, por otro(s) que den cuenta que la educación no es una empresa, a pesar de toda la política neoliberal que se ha impuesto en nuestros tiempos y que ha hecho de la educación un negocio más.
3.       El Índice Sintético de Calidad de la Educación ISCE. Algunas aproximaciones críticas.
Según el micrositio dispuesto por el MEN para el denominado Día E, el ISCE es un valor en “una escala de 1 a 10, siendo 10 el valor más alto que podemos obtener”. La obtención de esta escala es posible por la sumatoria de cuatro componentes, discriminados así: a) progreso; b) desempeño; c) eficiencia y d) ambiente escolar.
COMPONENTE
PESO EN LA CALIFICACIÓN TOTAL
Progreso
40%. Máximo valor posible es de 4
Desempeño
40%. Máximo valor posible es de 4
Ambiente Escolar
10%. Máximo valor posible es de 1
Eficiencia
10%. Máximo valor posible es de 1

El documento soporte, titulado ISCE: Guía metodológica (ICFES, 2016), registra en su estructura las ecuaciones matemáticas diseñadas por los expertos para el cálculo de cada uno de estos componentes. Si bien las fórmulas son comprensibles para un grupo amplio, reflejan la manera en la que se sigue privilegiando un análisis matemático en contravía de análisis mixtos que no sólo den cuenta de la cifra sino, además, de las realidades sociales y culturales en la que se dan los procesos pedagógicos. La siguiente apreciación, publicada en Leila Delgado, en el portal web Las 2 orillas es sugestiva al respecto:
El ISC es una medida bastante espuria en la que tienen unas connotaciones desmedidas aspectos meramente cuantitativos que están muy lejos de ser verdaderos referentes de “calidad” de la educación a saber: Resultados de las Pruebas Saber, Nivel de cobertura y Tasas de promoción. Todos estos factores comparados con los alcanzados en el año inmediatamente anterior. Por lo cual, por ejemplo, una institución que en 2015 se encontraba clasificada en el nivel bajo-bajo y suba al rango bajo-medio, es merecedora del incentivo (Delgado, 2016).
Para la autora de esta nota de opinión, este indicador es una medida engañosa y demagógica, ya que poco revela las problemáticas del sector educativo, principalmente el público. Además de estas críticas, se suma un elemento que es bastante grave aplicado a la educación: la entrega de recursos financieros a cambio del mejoramiento de los indicadores del ISCE.
La aplicación del principio de competencia a los procesos educativos es antagónico a los fines misionales de un proyecto educativo; máxime en un país como el nuestro en donde subyacen profundas diferencias socio-económicas que lo convierten en uno de los países más desiguales de la región[3], configurando un verdadero apartheid educativo en el que, la población de mejores recursos, acceden a mejor educación mientras que los sectores de bajos ingresos deben acceder a la educación provista por el Estado.
La aplicación de la lógica empresarial debe ser objeto de profundas críticas por quienes abogamos por un proyecto de educación al servicio de la defensa de la democracia, la libertad de pensamiento y el respeto a la dignidad humana. No negamos la importancia de la búsqueda de un mejoramiento de la educación, lo que principalmente preocupa es
...que otras habilidades, igualmente cruciales, están en riesgo de perderse en el frenesí competitivo, habilidades cruciales para la salud interna de cualquier democracia, y para la creación de una cultura mundial decente, capaz de abordar de manera constructiva los problemas más apremiantes del mundo. Estas habilidades están asociadas con las humanidades y las artes: la capacidad de pensar de manera crítica (Nussbaum, 2008).
Por estas razones se hace urgente, ahora más que nunca, repensar el papel de la educación más allá de los dogmas neoliberales en curso. Y para ello es fundamental la reflexión del maestro, y las formas de agenciar sus resistencias.

4.       El Día E. Entre la disposición oficial y las agencias del magisterio.
Dentro de las directrices oficiales para el desarrollo del día de la excelencia educativa, se señala la obligatoriedad de esta jornada en las instituciones educativas. En la lógica del MEN, este día “tiene como propósito principal realizar un espacio de reflexión nacional acerca de lo que se ha venido trabajando en los colegios, para establecer acciones conjuntas sobre tres elementos clave “. Estos tres elementos claves son: a) los cambios en el ISCE; B) el desarrollo de estrategias pedagógicas para el fortalecimiento de los buenos resultados y el mejoramiento de los bajos puntajes y C) la formulación de planes para incentivar procesos de lecto-escritura en el aula.
Las respuestas del magisterio oficial son variadas según las regiones y las instituciones educativas. Sin embargo, la indagación que se adelantó para efectos de este trabajo pudo establecer algunas tendencias que se presentaron en este día en las dos instituciones seleccionadas. Por supuesto, estas tendencias no son estáticas e inalterables, ya que muchas de las acciones sociales de los maestros oscilaron entre varias de éstas. Estas tendencias sólo se establecen para efectos del análisis propuesto originalmente[4].
En primer momento se identificó las tendencias totalmente opuestas a la celebración del Día E. Este grupo, que siguió los lineamientos de los grupos sindicales FECODE y ADE, organizaciones para las cuales este tipo de iniciativas institucionales tiene la intención de “...uniformar a las instituciones educativas de acuerdo a los parámetros estandarizados del Índice Sintético de Calidad de la Educación -ISCE-, presentada con el objetivo de que cada colegio se concentre en saber cómo están sus resultados a la luz de lo que mide este índice”. Esta lectura es compartida por Diana García, docente del área de Tecnología de la IED María Cano
Siento que este día está centrado en el análisis de resultados de pruebas, suponiendo que evalúa competencias, reducidas a las llamadas “áreas duras”, dejando de lado la educación de emociones y procedimientos que inciden en la educación. Ahora bien, habría que preguntarse ¿esas pruebas reflejan las problemáticas que tienen, por ejemplo, nuestros estudiantes acá en el colegio?
¿Por qué no nos centramos en comprender las realidades sociales de nuestros estudiantes? Además, se evalúa mucho la memorización, sobre retención de conocimiento; no estoy en contra de la memoria, pero no lo es todo en la educación. Igualmente, las preguntas deberían estar centradas en la vida de los estudiantes. Siento que las preguntas deberían estar enfocadas a responder preguntas de la vida cotidiana
La no presencia del maestro en la propuesta del Dia E da a entender que no comprende al maestro como un interlocutor válido para pensar la política pública en materia educativa. Acompañada de grandes expertos en educación, el MEN solo concibe al magisterio como un receptor pasivo de las directrices que desde allí se dictaminan. Así, el magisterio es entendido como un cuerpo social sin alguna capacidad de agencia-resistencia.
Este fragmento de entrevista refleja, entre otras, las lecturas críticas que realizan los docentes frente a las pruebas estandarizadas, así como a la imposición de este tipo de actividades ministeriales. La misma docente, más adelante se cuestionará esta situación, ¿cuál papel jugó el maestro en la elaboración de la propuesta del día E? Posicionada desde esta perspectiva, la docente junto con otros colegas decidió no realizar las actividades del MEN y, por el contrario, se dedicaron a planificar actividades para el mejoramiento de los logros establecidos en cada una de sus asignaturas.
Para Diana Murcia, docente del área de Ciencias Sociales de la IED Manuel Ayala de Gaitán, el día E es
… una perdedera de tiempo. No veo ningún sentido de adelantar esta jornada en función de lo que dice el MEN. Por supuesto, hay que reflexionar sobre la manera en la que estamos haciendo-pensando la educación, pero, claro, por la vía del Día E no es la manera.
Un segundo grupo de docentes identificado corresponde a quienes adelantaron la jornada del DÍA E según los lineamientos ministeriales. Pese a ello, toman distancia de esta jornada y señalan su poco impacto para las Instituciones Educativas. Para Martha Cepeda, “Pues yo considero que para mejorar la educación se debe estar en el aula. Es ahí donde debe estar el trabajo”
Estas tendencias sugieren la importancia que adquieren, para este grupo de maestros, los resultados de las pruebas estandarizadas. Tanto para Martha, como para otros compañeros, es fundamental diseñar actividades encaminadas al logro de mejores resultados en este tipo de evaluaciones. Indagando con ellos acerca del porqué los maestros deberíamos hacer énfasis en este aspecto, uno de mis compañeros señaló que “Las Pruebas son un indicador de cómo estamos en cada una de las asignaturas. Si a los pelaos les va mal en esto, significa que algo está fallando. Debemos mirar que es eso que falla y como mejorarlo”
Sin embargo, la discusión que se tuvo sobre el tema genero otras interesantes discusiones. Para Frank Cogollo, la responsabilidad por los regulares resultados de los estudiantes no recae exclusivamente sobre el maestro. En general, puede señalarse que existen otros factores que jamás son tenidos en cuenta en estas pruebas estandarizadas, tales como el capital cultural, las problemáticas sociales y culturales en las cuales transcurre la vida de los estudiantes, entre otras.
Una tercera línea que identifiqué, una vez hechas las entrevistas y las observaciones, identifica al grupo de maestros que toman partido por esta iniciativa. Para ellos, este tipo de jornadas permite la posibilidad de generar mecanismos para superar la diferencia que subyace entre la educación pública y privada.
De este tipo de comentarios puedo deducir varios aspectos. Primero, que el mito racionalizado que juzga “mejor” a la educación privada en comparación con las Instituciones Educativas de carácter pública. Sorprende, a mi juicio, que sean los docentes del sector público que realicen este tipo de afirmaciones, sin mayor reparo ni crítica a esta idea que, en últimas, pone en entredicho nuestra labor en las Instituciones Educativas. Esta afirmación se replicó en varias conversaciones con algunos colegas, lo que me indica la fuerza con la que este discurso cuenta dentro del magisterio[5].
5.       Algunas reflexiones de cierre.
En momentos en que escribo este trabajo, los maestros y maestras de la educación pública nos encontramos en paro indefinido. Si bien tomo distancia de muchas de las políticas y análisis realizados por el mayor sindicato de maestros en Colombia, FECODE, considero que la movilización del magisterio es fundamental para alcanzar un nivel material y, por qué no, espiritual, para quienes a diario impartimos clase en las Instituciones Educativas del Estado.
Tanto el Día E, como otras acciones impulsadas por el Ministerio de Educación, han sido objeto de resistencias por parte de nosotros, los docentes, quienes desde diversas modalidades han puesto en escena sus apuestas políticas y pedagógicas. Situado en los planteamientos de la Pedagogía Crítica, entiendo la educación como un acto político, lejos de la pretendida “neutralidad valorativa” que pregonan ciertos sectores de la academia.
El día de la excelencia es uno de las formas en las que se cristalizan dichas formas de agencia. Por supuesto, no es una agencia exenta de contradicciones. El pequeño grupo de maestros con el que se trabajó en esta iniciativa investigativa refleja la heterogeneidad que subyace en el magisterio colombiano. Esta diversidad, lejos de ser una dificultad, se convierte en una gran posibilidad para movilizar e impulsar nuevas prácticas pedagógicas en función de un país que necesita, ahora más que nunca, un nuevo pacto por la educación que sirva para fortalecer una cultura de paz y de ciudadanía activa.
Estar, como participante activo, dentro de la actividad del Día E en una institución de carácter oficial, me llevó a reflexionar y tomar distancia de los postulados del Sindicato. Si bien su apuesta es la de posicionar el análisis político de la educación su lectura, a mi juicio, carece de muchos argumentos de orden académico. Su agenda la constituye un activismo que, aunque válido, es poco apoyado por investigaciones académicas rigurosas.
Por supuesto, no niego la importancia del activismo y de la movilización que debemos dar los maestros en Colombia. Como lo señalan varias publicaciones, somos los profesionales con la remuneración más baja y con pésimos servicios como el de salud, puntos centrales en el paro actual de la Federación Colombiana de Educadores FECODE. Empero, debemos trabajar pro volver a posicionar el saber pedagógico y disciplinar de los educadores. Que se fortalezcan, o se creen, redes de maestros, grupos de investigación entre otras.
Buscar una mejor educación es un trabajo continuo, y no se reduce a actividades en un día del año escolar. La búsqueda de alternativas a la crisis de la educación pasar por un diálogo nacional en el que los maestros tengan un papel activo y crítico. El MEN debe aprender que escuchando al magisterio tendrá insumos importantes para elaborar una política pública que reconozca las diferencias que subyacen a un país de “regiones” como es el nuestro.  





Referencias
Delgado, L. (2016). Índice sintético de calidad: Una medida engañosa y demagógica de la educación colombiana. Retrieved from https://www.las2orillas.co/indice-sintetico-de-calidad-una-medida-enganosa-y-demagogica-de-la-educacion-colombiana/
ICFES. (2016). ISCE: Guía metodológica. Bogotá:
Ministerio de Educación Nacional (2010). Inversión en ciencia y tecnología llegó al 0,8% del PIB. Recuperado de: http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-95316.html
Nussbaum, M. (2008). Educación para el lucro, educación para la libertad.
  Weber, M. (2012). Economía y sociedad. México: Fondo de Cultura Económica.
Entrevistas
IED María Cano
·         Diana García
·         Frank Cogollo
·         Martha Cepeda
IED Manuel Ayala de Gaitán
·         Diana Lucía Murcia



[1] Durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, la inversión en Ciencia y Tecnología tan sólo representó el 0.8% del PIB (Ministerio de Educación, 2010)
[2] El MEN impulsa este tipo de iniciativas en los colegios privados. Entre los modelos de gestión reconoce, además de ISO9001 los siguientes modelos: EFQM, de la European Foundation for Quality Managment, NEASC-CIS: New England Association of Schools and Colleges, AdvancED, Modelo Fe y Alegría Sistema Integrado de Calidad-PCI. Véase: http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-179263.html
[3]   Véase: “Colombia y Brasil, los países más desiguales de América Latina”. En: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/colombia-y-brasil-los-paises-mas-desiguales-de-america-articulo-485751
[4] Establecer estas tendencias recuerda la metodología de “tipos ideales” propuesta por Max Weber. Para él, los tipos ideales se convierten en potentes formas para establecer el estudio de la realidad social.
[5] Una indagación más amplia podría ayudar a aclarar cuáles son las causas de la pérdida de confianza en la educación publica, tanto en quienes acceden a ella como a su cuerpo docente. Estos resultados serían de vital importancia para re-pensarnos como educadores.

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